jueves, 31 de diciembre de 2009

Afiches


Cruel en el cartel,
la propaganda manda cruel en el cartel,
y en el fetiche de un afiche de papel
se vende la ilusión,
se rifa el corazón...
Y apareces tú
vendiendo el último jirón de juventud,
cargándome otra vez la cruz.
¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón!
¡Dan ganas de balearse en un rincón!

Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera...
Ya moja el aire su pincel
y hace con él la primavera...
¿Pero qué?
si están tus cosas pero tú no estás,
porque eres algo para todos,
como un desnudo de vidriera...
¡Luché a tu lado, para ti,
por Dios, y te perdí!

Yo te di un hogar...
¡Siempre fui pobre, pero yo te di un hogar!
Se me gastaron las sonrisas de luchar,
luchando para ti,
sangrando para ti...
Luego la verdad,
que es restregarse con arena el paladar
y ahogarse sin poder gritar.
Yo te di un hogar...
-¡fue culpa del amor!-
¡Dan ganas de balearse en un rincón!


Música: Atilio Stampone
Letra: Homero Expósito

domingo, 20 de septiembre de 2009

Grisel

Una letra de un tango que es una historia real lo que la hace mas impactante de los que ya es.
Dejo un link para conocer la historia completa...
http://musicarberdi.wordpress.com/2007/01/12/grisel-su-historia-que-es-la-historia-del-tango-que-tiene-su-nombre/

No debí pensar jamás
en lograr tu corazón...
Y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena.
Tu ilusión fue de cristal,
se rompió cuando partí,
pues nunca, nunca más volví...
¡Qué amarga fue tu pena!

"No te olvides de mí,
de tu Grisel",
me dijiste al besar
el Cristo aquél...
Y hoy, que vivo enloquecido
porque no te olvidé,
ni te acuerdas de mí,
¡Grisel!, ¡Grisel!

Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar,
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí.
¡Mi vida fue todo engaño!
¿Qué será, Grisel, de mí...?
¡Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quien te hizo tanto daño!

Letra: José María Contursi
Música: Mariano Mores

sábado, 5 de septiembre de 2009

Esa batalla...

¿Cómo compaginar
la aniquiladora
idea de la muerte
con ese incontenible
afán de vida?

¿cómo acoplar el horror
ante la nada que vendrá
con la invasora alegría
del amor provisional
y verdadero?

¿cómo desactivar la lápida con el sembradío?

¿la guadaña
con el clavel?

¿será que el hombre es eso?
¿esa batalla?

Mario Benedetti

sábado, 15 de agosto de 2009

Marina

Majestuosa, mágica
infinita
mi niña es
el sol
sobre la alfombra
al otro lado de la puerta
tomando
una flor, ¡ajá!
Un viejo
destruido en la batalla
emerge de su silla
y ella me mira
y sólo ve
amor,
¡ajá!, y me reconcilio
con el mundo
y respondo con amor
simplemente
como
estaba
previsto.

Charles Bukowski

sábado, 25 de julio de 2009

Anda

Anda,
quítate el vestido
las flores y las trampas,
ponte la desnuda
violencia que recatas
y ven a mis brazos,
dejemos los datos
seamos un cuerpo enamorado

Anda,
deja que descubra
los montes de tu mapa,
la concupiscencia

secreta de tu alma
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado

Anda,
pídeme que viole
las leyes que te encarman
que no quede intacto
ni un poro en la batalla,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
dime lo que sientes,
no temas si me mata,
que yo sólo entiendo
tus labios como espadas,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado



Luis Eduardo Aute

domingo, 12 de julio de 2009

ANGELUS


Quién me iba a decir que el destino era esto

Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.

Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.

Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.

Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.

Mario Benedetti

domingo, 7 de junio de 2009

AQUÍ ESTÁN TUS RECUERDOS...



Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.

Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.

¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?

¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.

Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.

Olga Orozco