miércoles, 11 de julio de 2012

domingo, 20 de mayo de 2012

La libertad

Unas palabras de Carlos Fuentes , para empezar la semana.

"Libertad es búsqueda de libertad. Nunca la alcanzaremos completamente. La muerte nos advertirá que hay límites a toda historia personal. La historia, que perecen y se transforman las instituciones que en un momento dado definen la libertad. Pero entre la vida y la muerte, entre la belleza y el horror del mundo, la búsqueda de libertad nos hace, en toda circunstancia, libres."
Carlos Fuentes

domingo, 29 de abril de 2012

Quiéreme .....


Quiéreme, aunque sea de verdad,
quiéreme, y permíteme el exceso,
quiéreme, si es posible, sin piedad,
quiéreme, antes del último beso.

Quiéreme, haz que se incinere el mar,
quiéreme, como el vendaval que pasa,
por el resto de una brasa
dentro de un glaciar.

Quiéreme, sin el mínimo pudor,
quiéreme, con la insidia de la fiera,
quiéreme, hasta el último temblor,
quiéreme, como quien ya nada espera.

Quiéreme, aunque no sepas fingir,
quiéreme, que de todas mis flaquezas
sacaré la fortaleza
para revivir.

Sabes bien
que jamás te lo he pedido
ni jamás te hice un reproche...
por lo que esta vez te pido,
ya que no es cosa de dos,
que tú seas quien me quiera
como nunca me has querido
esta noche del adiós...

Quiéreme, ahora que llegó el final,
quiéreme, sin mas puntos suspensivos,
quiéreme, aunque venga el bien del mal,
quiéreme, como si estuviera vivo.

Quiéreme, que no entiendo qué hago aquí,
quiéreme, si no quieres que esté muerto,
porque todo es un desierto
fuera de ti.

Quiéreme, que ya empieza a anochecer,
quiéreme, aunque sólo sea un instante,
quiéreme, y hazlo como otra mujer,
quiéreme, como si fuera otro amante.

Quiéreme, que mañana ya murió,
quiéreme, como si el mundo acabara,
como si nadie te amara
tanto como yo...

Luis Eduardo Aute

lunes, 2 de abril de 2012

ÁLAMOS DE PRIMAVERA

No me dejes morir dónde no debo
que no quiero dejar de ver el cielo,
este suave celeste que vigila
desde siempre mis más hermosos días.
No me dejes morir dónde no debo
que no quiero dejar de ver el cielo,
largas filas de álamos quisiera
restallando su verde en primavera.

De morir quiero amar antes contigo
aferrado a tus pechos como lunas
y al partir no recuerdo otro camino
más que el suave ondular de tu cintura.
Quiero amarte en el último minuto
desangrando mi amor sobre tu vientre
y descubrir otra vez cuanto del mundo
puedo hallar en tu voz y en tu frente.

Victor Heredia

sábado, 24 de marzo de 2012

Historia de una plaza y un pueblo

Un adoquín. Otro adoquín, y otro y otro y otro….
Una calle, una plaza, historia de una plaza y un pueblo.
Camino por Defensa y empiezo a escuchar voces, dicen que quieren saber de que se trata. Oigo a los que colmaron tantas veces la plaza aclamando a su líder, al que vino a decirles que tenían derechos. Me estremecen los llantos de miles y miles por la muerte de su jefa espiritual.
Un adoquín. Otro adoquín, y otro y otro y otro….
Una calle, una plaza, historia de una plaza y un pueblo.
Me indigno con los estallidos de las bombas del ’55, cuantos murieron por causa del odio.
Otra vez escucho la voz de él, de vuelta con su gente.
Ahora no escucho casi nada, apenas pasos de mujeres dando vuelta a la plaza una y otra vez. El silencio es cortado por una estruendosa multitud que grita enardecida "vamos ganando!", mientras en realidad mueren cientos de sus hijos en el frío y lejano sur.
Un adoquín. Otro adoquín, y otro y otro y otro….
Una calle, una plaza, historia de una plaza y un pueblo.
La plaza se viste de fiesta, un hombre les devuelve la esperanza, los sueños, pero no a los padres, hijos, amigos. La sombra del pasado parece cubrir estos tiempos.
No entiendo bien lo que escucho a continuación, parecen tiempos apáticos en los que no está claro hacia dónde va la gente, parecen haber perdido el rumbo. Lo único que nunca dejo de escuchar son los pasos de de esas mujeres, de pañuelo blanco en sus cabezas blancas por el paso del tiempo.
Cuando ya mi iba, otra vez una multitud llenó la plaza y me quedé para escucharlos. Parece que recuperaron algo que habían perdido o que simplemente les quitaron. Siento que los que no están presentes están en sus memorias y que los asesinos están tras las rejas.
Ya no se escuchan los pasos de las mujeres, solo se escuchan sus voces.
Mariano Suárez Vidal