domingo, 7 de junio de 2009

AQUÍ ESTÁN TUS RECUERDOS...



Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.

Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.

¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?

¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.

Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.

Olga Orozco

miércoles, 6 de mayo de 2009

"La utopía"

Una vez escuche decir a Fanny Edelman ( para los que no saben quien es busquen y lean)que lo que la mantiene viva es la utopia , es despertarse una mañana y que el mundo sea socialista.....
Creo que podemos reemplazar socialismo por justo , por feliz,por lo que se te ocurra o por tu utopia personal...
Eduardo Galeano dijo algo al respecto que quiero compartir:"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar."
Hasta mañana.............
MSV

lunes, 23 de marzo de 2009

Mi inseguridad

En vísperas de un nuevo aniversario del golpe del 76, realmente quiero adherir al clamor popular por seguridad... me siento muy inseguro, sobre todo para esta fecha. Siento que son muchos los sin memoria, son muchos a los que no les contaron que pasó, son muchos los que dicen que este día es un invento del gobierno para no trabajar, son muchos los que se enfilan detrás de un famoso furioso porque le toca pasar por lo que muchos pasamos a diario, son muchos los que le creen todo a los medios....
me da inseguridad que en un diario juzgue de distinta manera un corte de ruta de "ruralistas" y otro de "piqueteros", obviamente justificando uno y defenestrando a otro, me da inseguridad oírla a Susana , a Tinelli, al flaco que hasta ayer lo tenia allá arriba......sobre todo me aterra ver que nadie hace una marcha por el hambre , por la escuela , que por si no lo saben ahí está la clave , comer bien y estudiar, casi nada.
Podremos torcer este destino de país egoísta y sin memoria ? ojalá que si, necesitamos muchos que sientan como propia la injusticia ajena , como decía alguien que no me acuerdo en este momento..........

Mariano Suarez Vidal

jueves, 26 de febrero de 2009

No me gusta, por Orlando Barone

Les quiero compartir una nota de Orlando Barone publicada por la agencia Paco Urondo http://agenciapacourondo.blogspot.com , aprovechando para agradecerles por dejar publicar este material.

El “no me gusta” argentino se extiende a todos los rubros y todos los géneros. Hay un “no me gusta” explícito y si no latente. Un “no me gusta” atávico. Urbano y gauchesco. Entre nuestras tradiciones habría que agregar el “ no me gusta” de clase media; que es un no me gusta entre la angurria, la histeria, el desgano, la utopía y el capricho. De continuar la tendencia se va a nacer con el no me gusta del nene ante la teta de la madre. Bebitos que si no les dan leche maternal descremada no chupan.

No me gusta la declaración de emergencia agropecuaria. No es suficiente. Tampoco si declararan la “hiperemergencia plena terrestre” ni la hiperemergencia rural espacial planetaria. No me gusta la exención de varios impuestos: deberían eximirlos a todos. Y si derogaran todos los impuestos igual siempre faltaría quitar uno. No me gusta tener que pagar nada al Estado porque cuando reparte no me gustan los que salen beneficiados. No me gusta la sequía; tampoco si la lluvia se excede: porque inunda. No me gusta la lluvia sino es la proporción justa para mis plantas. No me gusta que haya tantos millones de veraneantes que siguen disfrutando la mejor temporada de sol y que únicamente les importe la playa, y que ruegan que no llueva nunca sin tener compasión por la sed de los terneritos.

No me gusta que con tanto calor y sequía, con tanto ventilador y aire acondicionado no haya habido colapso energético y todavía haya luz en la casa rosada. No me gusta que haya crisis en el mundo y que aquí todavía no cause estragos. No me gusta que la presidenta haya ido a Cuba.

Y no me gusta que al final sea mentira que a la fiesta de Obama asistieran presidentes extranjeros porque en realidad no estuvo invitado ninguno. Pero ella es la más no invitada de todos. No me gusta que siga habiendo superávit fiscal y que se sigan pagando los sueldos al día y que no haya hiperinflación y que la noticia más grande sobre el dólar es que aumentó apenas unos centavos.

No me gusta que los enemigos del pueblo ahora sean los porteros: que ganan más que el capitalista Madoff, y que por eso están gordos y duermen la siesta en sus pisos amplísimos. Los que deberían ser más enemigos son los villeros de la villa 31. Que se hacen mansiones casi tan grandes como las de los millonarios de barrio parque y simulan ser pobres y hasta tienen baño en suite con bacha rosada. No me gusta que Lula no se haya peleado con la Presidenta Argentina y encima le sonría como un amigo; no me gusta que haya tantos autos y no me gusta que para circular con el mío tenga que correr tanto riesgo porque cualquiera puede comprarse uno. No me gusta que teniendo el estándar de vida de un monegasco se tenga que vivir aquí esquivando cartoneros. En Mónaco uno solo se roza con príncipes y tenistas ricos.

Está bien: no le gusta y no le gusta. ¿Pero qué es en esencia lo que no le gusta? No me gusta que me guste ni siquiera “algo” de este Gobierno. Y si por ahí me gusta algo, menos me gusta que me guste. Ah. Pero mañana, con tanto disgusto: ¿cómo van a poder gobernar el país sin tener gusto?

lunes, 22 de diciembre de 2008

De cuando estuve loco

De cuando estuve loco aún conservo
el carné de majara en la cartera,
un plano detallado del infierno,
un cielo con pirañas y goteras,
un prontuario en la comisaría,
un frasco con pastillas de colores,
la carta con la que te despedías,
remedios varios contra el mal de amores.

Ahora voy rumbo al sur a sentar plaza
desdeñando otros puntos cardinales
y el sol encarcelado en la terraza.
Voy rumbo al sur buscando
tus besos espirales.

Atrás dejo kilómetros de afueras,
aire por respirar, luces en rojo.
Hacia donde señalan tus pezones
voy a toda pastilla
dando gas a la moto.

De cuando estuve loco aún conservo
un par de gramos de delirio en rama,
por si atacan con su razón los cuerdos
y un viento fuerza seis de tramontana;
el vicio de escribir por las paredes
pareados de amor, y la manía
de buscarte entre todas las mujeres
que en horas bajas me hacen compañía.

Cuando rozo tus pétalos, nenúfar
que sobrevive en aguas estancadas
saltan chispas, los cables se me cruzan,
se me sube el mercurio
y me salta la alarma.

Mono de ti que me obliga a llevarte
en sobres rojos, liofilizada,
para tomarte cuando me apeteces
a sorbos cortos
donde duele la madrugada.

Te escribo desde un área de servicio
donde sólo me ofrecen gasolina.
Puedes llamarme a cobro revertido
desde la caracola de la esquina.

Tito Muñoz - Joan Manuel Serrat

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El duelo o la refutación del horóscopo



Los dos hombres nacen el mismo día, a la misma hora. Sus vidas no se cruzan hasta que son enamorados por la misma mujer. Entonces se encuentran y se pelean por ella.
Uno de ellos obtiene la victoria y el amor. Al otro le tocan el dolor y la humillación y quizá la muerte.
Los astrólogos han previsto ese día el mismo horóscopo para los dos. Tal vez erróneos vaticinios. O tal vez, se equivoca uno, al pensar que el amor y la muerte son destinos distintos.

Alejandro Dolina

domingo, 16 de noviembre de 2008

La pura verdad

Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.

Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:

siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.

Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor
y miedo y apremio.

Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.

Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,

un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.

Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
cualquiera o aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.

El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la
Cenicienta, aunque algunos

me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
y también vayan muriendo.

No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.

La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:

sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.

Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
sirve y se corrompe.

Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.

Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida

Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.

Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme

Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.

Paco Urondo