jueves, 26 de julio de 2012

LA AMADA DE LOS MALQUERIDOS

 
 
 
¡Viva el cáncer! escribió alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires. 
 
La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. 
 
Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo. 
 
Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos. 
 
Evita se había salido de su lugar. 
 
La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían. 
 
Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia. 
 
Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón. 
 
No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban. 
 
No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina. 
 
Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando. 
 
Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo. 
 
Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra. 
 
Eduardo Galeano  
 

miércoles, 11 de julio de 2012

domingo, 20 de mayo de 2012

La libertad

Unas palabras de Carlos Fuentes , para empezar la semana.

"Libertad es búsqueda de libertad. Nunca la alcanzaremos completamente. La muerte nos advertirá que hay límites a toda historia personal. La historia, que perecen y se transforman las instituciones que en un momento dado definen la libertad. Pero entre la vida y la muerte, entre la belleza y el horror del mundo, la búsqueda de libertad nos hace, en toda circunstancia, libres."
Carlos Fuentes

domingo, 29 de abril de 2012

Quiéreme .....


Quiéreme, aunque sea de verdad,
quiéreme, y permíteme el exceso,
quiéreme, si es posible, sin piedad,
quiéreme, antes del último beso.

Quiéreme, haz que se incinere el mar,
quiéreme, como el vendaval que pasa,
por el resto de una brasa
dentro de un glaciar.

Quiéreme, sin el mínimo pudor,
quiéreme, con la insidia de la fiera,
quiéreme, hasta el último temblor,
quiéreme, como quien ya nada espera.

Quiéreme, aunque no sepas fingir,
quiéreme, que de todas mis flaquezas
sacaré la fortaleza
para revivir.

Sabes bien
que jamás te lo he pedido
ni jamás te hice un reproche...
por lo que esta vez te pido,
ya que no es cosa de dos,
que tú seas quien me quiera
como nunca me has querido
esta noche del adiós...

Quiéreme, ahora que llegó el final,
quiéreme, sin mas puntos suspensivos,
quiéreme, aunque venga el bien del mal,
quiéreme, como si estuviera vivo.

Quiéreme, que no entiendo qué hago aquí,
quiéreme, si no quieres que esté muerto,
porque todo es un desierto
fuera de ti.

Quiéreme, que ya empieza a anochecer,
quiéreme, aunque sólo sea un instante,
quiéreme, y hazlo como otra mujer,
quiéreme, como si fuera otro amante.

Quiéreme, que mañana ya murió,
quiéreme, como si el mundo acabara,
como si nadie te amara
tanto como yo...

Luis Eduardo Aute

lunes, 2 de abril de 2012

ÁLAMOS DE PRIMAVERA

No me dejes morir dónde no debo
que no quiero dejar de ver el cielo,
este suave celeste que vigila
desde siempre mis más hermosos días.
No me dejes morir dónde no debo
que no quiero dejar de ver el cielo,
largas filas de álamos quisiera
restallando su verde en primavera.

De morir quiero amar antes contigo
aferrado a tus pechos como lunas
y al partir no recuerdo otro camino
más que el suave ondular de tu cintura.
Quiero amarte en el último minuto
desangrando mi amor sobre tu vientre
y descubrir otra vez cuanto del mundo
puedo hallar en tu voz y en tu frente.

Victor Heredia